Todos nos volvemos locos alguna vez.

jueves, 28 de junio de 2012

Palabras esdrújulas.

No quiero poner signos después
de mis palabras.
No quiero exclamar con odio
ni suspender trios de puntos redondos.

Ni dar lugar a algo más,
ni derecho a concluir.

En paréntesis yo,
no voy a decirte nada.
No voy a darte el arte
de hablar de mí entre comillas.

Tampoco sé si quiero hablarte. Hoy.
No de la forma de querer darte
una oración que parle
constante y no diga nada. No.

Ni quiero formular cuestiones,
que no se si voy a mantener.
Ni quiero hablarte de mi modo,
que ni yo sé cual es.
Qué no se si tenga agallas,
de escucharte responder.
De empatar con tus palabras,
mas el plus de tu mirada,
que bien sabe corromper,
sobornar, prostituir,
besos de esos que ya
tuyos son.

Sí quiero acariciarte. Besarte.
Y tú no sepas que quiero hacer.
Lo que no quiero es decirte que quiero.
Y
o te lo voy a hacer querer.
Y eso sería extrañarte
tal vez un poco menos.
Al menos un poco más,
de lo mucho que es menos.
Y eso sería ridículo,
querer ser constante.
acaso llegar y ser
algo tan habitual.
J
amas daría ese honor
por desprestigiar
mis dotes patéticos,
mis gracias absurdas
cargadas de estrafalario
y válido amor.

Mientras allá afuera
el mundo conspira en hacer sus razones;
Y la lluvia esté cayendo,
de arriba
hacia arriba
de nuestras
cabezas.
P
einadas, cubiertas,
de pelos, de cejas.
De palabras bellas.
No quise escribir nada de esto
quise abrazarte y callar.
No tuve nada de eso.
Aqui estoy escribiendo.

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